En este mundo digitalizado, los hackers tienen harta chamba. Julian Assage y el grupo Anonymous hacen de las suyas dando por entregas lo confidencial. Y obviamente que el mundillo del espectáculo no está exento de esto, aunque en este lo que se persigue la información referida a celebridades, sino más bien sus imágenes más íntimas. Porque a la política se le calatea con destapes controvertidos, pero a los famosos se les desnuda físicamente. Hacerse de las últimas fotos de la díscola Lindsay Lohan fue la tarea pendiente la semana pasada los intrusos cibernéticos, hasta que al fin alguien con base en Rusia logró la hazaña. Las fotos que aparecerán todavía en la edición de enero-frebrero de Playboy, ya están en la red y parece que Hugh Hefner no ha movido ni un dedo para evitar su difusión, quizá ya resignado, quizá entendedor, de que la web es más fuerte que él. Vemos así, otra vez, a la otrora promesa de la actuación, 'vestida' (empelucada) de Marilyn, cosa que ya había hecho en 2008. Quizá el dinosaurio de Hefner aún cree que las blondas son la debilidad del mundo, así que creyó conveniente dimensionar a la Lohan a lo Monroe, no explotando así a la pelirroja natural que es Li-Lo. Algunos ya acusan de excesivo retoque en estas imágenes y piden que le devuelvan las pecas que los genios de la revista han difuminado del cuerpo de Lindsay.



QUE BUENA TETERAS.
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