
Una persona a la que quiero mucho, pero que se alejó de mí pese a tanto cariño, hablaba conmigo alguna vez sobre las elecciones presidenciales, que era el tema de coyuntura en ese momento. Ella iba a votar por PPK, porque por Humala ni cagando, y recuerdo que hasta le regalé a manera de peluche político el sacrosanto PPKuy original que tanto quería. Y claro, me preguntó por quién votaría yo. Le dije que por 'El Cholo', por Alejandro Toledo, hecho por el cual recibí sus siempre sinceras palabras que descalificaban al ex presidente: "Toledo es borracho y mujeriego. Pero lo peor, es que aunque tomé etiqueta azul, siempre seguirá siendo un cholo, un pobretón. Es un acomplejado y siempre lo será y por tipos así mejor no votar". Esa persona a la que todavía quiero mucho, pero se fue de mí lado pese a tanto cariño, vivía en San Borja, casi al límite con La Victoria, distrito para el que trabaja, por lo que a menudo la fregaba diciéndole que no se crea tanto, porque era victoriana. Se mudó a Miraflores (mejor dicho, su familia lo hizo), porque entiende que mudarse allí es escalar en la clase social.
El racismo en el Perú es, para mí, muy diferente al racismo de otras partes del mundo. El racismo en el Perú no es en su mayoría dirigido al moreno o al asiático. El racismo en el Perú va dirigido al andino y por ser esta gente como el último rezago de nuestros antepasados, es un racismo que indigna. Y negar los orígenes es como negarse a uno mismo.
El Perú es el país donde nací, al que quiero mucho, pero la verdad es que es país de mierda. Si tuviera que comparar a mi país con alguna etapa de la vida, me atrevería a decir que es un adolescente que aún no se conoce a sí mismo y que se debate entre quedarse atrapado en el pasado o simplemente seguir para delante. El Perú es un chiquillo, porque vivir con el objetivo de 'mejorar la raza' (frase que se dice comúnmente cuando se quiere prole con ojos azules y cabellera blonda) es pensar con un mocoso que aún no ha descubierto sus cualidades, pero que mira que los demás ya las tienen, e imagina que ser mejor es lo mismo que ser otro.
Yo soy blanquiñoso. Y si bien mis apellidos parecen que vienen de Italia o de Francia, tengo cara de cholo. En el colegio, un amigo llamado Conrado Guerra, hablándome en joda por mi palidez, me dijo cierta vez que su color mestizo era el original del país y que yo era un intruso. En lugar de ofenderme me maté de risa. Fue la primera vez que oía decir con la mano el pecho, mi color es el original. Supongo que será la última también. Supongo que ha sido la única vez también, y es por eso que recuerdo sus palabras y su cara tan nítidamente.
El caso del artesano cusqueño Ricardo Apaza me jode sobremanera. Ver la entrevista que le hicieron por televisión me entristeció. Es horrible verlo agachar la cabeza como con vergüenza, como si hubiera hecho algo malo, como si Lima, como si Larcomar, como si UVK tuviera toda la razón. No sé como combatir el racismo en el Perú, quizá porque vivo en él, quizá porque alguna vez dije o hice cosas un poco racistas. Quizá porque el Perú es ese adolescente del que hablé antes, el inmaduro que busca identidad desesperadamente. Porque veo una carrera estúpida en el Perú por ser reconocido 'por el resto', ya se su comida, por los tejidos de alpaca, por Machu Picchu, por el pisco y por otras cosas más. Esas ganas de ser reconocidos por el mundo no está mal, pero está mal encaminada, porque el Perú es un país que aún no ha aprendido a quererse y -como dicen por allí- si no te quieres no puedes querer y tampoco pedir que te quieren los demás. Siento que no puedo cambiar la mente del peruano, como tampoco lo hice con esa persona a la que tanto quiero y que se alejó de mí, porque a la mierda el cariño. Porque, ahora que lo pienso, el Perú no es un adolescente, sino un viejo terco que piensa como chiquillo y que nunca va a madurar.
Fotografía: Eduardo Huiman
Por fin un post bueno coño!!! jajaa sabes que te quiero :)... y desde españistán sólo me queda agregar que la ignorancia es atrevida. Que el asolapado racismo, los prejuicios, los estereotipos, la incapacidad para aceptar la diversidad de rasgos, acentos, lenguas, culturas... es la lepra de Perú... la herida putrefacta extrapolada a la enorme brecha entre unos y otros. Por eso, avergonzada y desesperanzada, me atrevo a decir que por lo menos en esta vida, no podré ver en los míos a una sociedad tolerante, respetuosa, culta e integradora... porque sé de sobra que mi país seguirá siendo la cuna de las desigualdades, que algunos ensalzan como el progreso del país.
ResponderEliminarVioleta R.
Te apoyo viejo... no repetamos nuestra propia Identidad... la identidad mestiza que en lugar de avergonzarnos nos deberia enorgullecer
ResponderEliminarRetito!!! Me encanto leer tu post!!!
ResponderEliminarMucho sentimiento en todos los sentidos
y comparto esa indignación.
Felicitaciones :O)
Popilia
DESPUÉS DE VER ESA FOTO CON EL CHULLO Y EL LOGO DE UVK DETRÁS, NO PODÍA DEJAR DE LEER ESTE BUEN TEXTO Q EXPRESA EL FASTIDIO Q NO SE VA A IR, PUES EN EL FONDO TAMBIÉN SOMOS COMO ESE VIEJO Q SE COMPUTA ADOLESCENTE.... ACASO NO TE SALE EL RACISMO CUANDO TE ENFRENTAS AL COBRADOR DE LA PUTA COMBI.
ResponderEliminarEl Racismo en el Perú es un problema grande, Racismo economico, Racismo Andino que es el que hablas, pues en el Perú todos cholean, cholea el pitukito de asia, cholea despues el q trabaja en asia a sus trabajadores de lima y cholea el limeño a los provincianos, y los provincianos rasidentes en lima cholean a sus pares q aun viven en la pobreza y peor aun no kieren reconocerse asi mismos y tratan de copiar costumbres extranjeras y enterrar para siempre su pasado milenario, y en provincia tambien hay racismo pero esta vez se traduce al economico quien tiene mas plata q el otro o un cargo mas importante que otro.
ResponderEliminarComparto la idea de que esto es una lepra o un circulo vicioso en el que estamos metidos.
FS