martes, 13 de marzo de 2012

Nacer un día que Dios no estuvo enfermo nos hubiera cambiado la vida


Desde hoy, por favor, señores, editemos esos tristes versos del vate de Santiago de Chuco, pensando en el futuro, en nuestros escolares de mente virgen, pues no deben ser víctimas del sentimiento pesimista del que sufren los peruanos y que están registrados en los poemas de Vallejo. Cambiemos entonces el inicio de 'Los Heraldos Negros' por un edulcorante, hay cosas en la vida, tan lindas, ¡Yo lo sé!

Pero esta iniciativa no se me ha ocurrido a mí. No señores. Proviene del intelecto de Diego de la Torre, presidente del pacto mundial de Naciones Unidas en el Perú. El ilustre señor de la Torre, es uno de los hombres más optimistas que esta tierra ha visto nacer, y ya el año pasado dijo que dentro de 30 años nuestro Perú puede llegar a convertirse en un país del primer mundo, cosa que dependerá de la inclusión social, claro está.

Lo gracioso es que este señor que cree en la inclusión social, asegura en su reveladora columna titulada 'Vallejo, Ribeyro y Montaigne' (El Comercio 13/03/12) que el cuento 'Paco Yunque' ha hecho daño al país. "Vallejo fue un maravilloso poeta, digno de un Premio Nobel, pero creo que influyó de manera negativa en el subconsciente colectivo de los peruanos", se lee. No contento, asegura que el gran Julio Ramón Ribeyro, "tenía una narrativa que sublimaba y endulzaba el fracaso".

El señor de la Torre no ha descubierto la pólvora, los versos de Vallejo son tristes y los relatos de Ribeyro muestran la marginalidad, pero quizá se fue de boca al culpar a estas figuras de nuestra literatura como incitadores y motivadores de la mentalidad loser. Lo que pasa es que de la Torre erró al tratar la literatura de Vallejo y Julio Ramón como si fueran dogmas de un modelo económico. Este tipo no ha entendido que la literatura, literatura se queda. Y está bien, quizá 'Paco Yunque' haya sido catalogada años atrás como una obra representante del periodo 'Realismo Socialista', por lo que los capitalistas ojos del columnista ven ese relato una herejía contra el progreso.

Es más, ya se lo había dicho Borges a Sábato cierta vez, burlándose de 'Los Viajes de Gulliver': Esta obra pretendía ser una de protesta política, pero su autor Jonathan Swift jamás imaginó que se convertiría un relato infantil. Los propósitos del escritor a veces quedan en el olvido por culpa del tiempo inclemente. Lo que ayer se leyó con cierto pensamiento, hoy no se verá con los mismos ojos. Quizá en 1951, 'Paco Yunque' sí sudaba socialismo, pero hoy ya nadie lo ve así y hasta podría más bien ser un ejemplo de bullying, si tenemos en cuenta al personaje pegalón Humberto Grieve. Pero... ¿Un texto derrotista? ¡No me jodan!

Si aplicáramos la genial concepción de Diego de la Torre a otros textos de la literatura mundial, entonces acabaríamos diciendo que 'Los Miserables' es culpable de la crisis europea o que 'On the Road' de Kerouac y 'The catcher in the rye' de Salinger son obras que han propiciado elsentimiento antisistema en los Estados Unidos.

Por favor, diarios locales, cuando quieran darle espacio a un personaje, escojan bien, sino nos llenaremos de opiniones estúpidas que embrutecen nuestras cabezas.

Fotomontaje: Jorge Aguilar

viernes, 9 de marzo de 2012

Devastación convertida en arte


Esta es una entrevista que realicé el años pasado al fotógrafo estadounidense J Henry Fair, quien también es activista a favor del medio ambiente. Esta serie de imágenes, forman parte de su trabajo más conocido: Industrial Scars, un proyecto que muestra tomas desde el aire de paisajes (en su mayoría tomados en las costas de Estados Unidos) dañados por la sociedad de consumo y las grandes corporaciones.

¿Cómo empezó esta aventura de las tomas aéreas?
He estado siempre fascinado por lo industrial, las ruinas y lo ambiental y eso es lo que me he dedicado a fotografiar (incluyendo un viaje a Cusco y a Machu Picchu). A través de los años, he tratado de combinar estas tres y así fui acumlando imágenes que mostraban alguno que otro problema ambiental. Pero había un detalle: Cuando hacía tomas de las zonas afectadas, me era imposible verlas como yo quería, porque estaban, digamos, protegidas por una cerca. Eso hasta que en un viaje comercial miré por la ventana y pude observar una planta de energía cerca de un río, rodeada de vapor. Después de eso me dije que lo único que debía hacer era alquilar una avioneta y sobrevolar los lugares para fotografiarlos.

¿El arte es una buena vía para denunciar?
Qué nos queda. Hemos discutido sobre el tema ambiental por años sin ningún progreso. Los políticos dicen las mismas promesas vacías de siempre, mientras las compañías siguen haciendo dinero pese a la contanimación. Si la gente dejara de compar papel higuiénico hecho de árbalos viejos, yo creo que las papeleras dejarían de producirlas, así de simple. El arte está para inspirar a la gente, para que se cuestionen y finalmente actúen, que todos se den cuenta del vínculo que existe entre ellos y el mundo que los rodea. La idea que es que el consumidor se convierta en lo que en realidad debería ser: un ciudadano. Y por ciudadano entiendo a aquel que interviene en el desarrollo de lo que lo rodea.


En tus tomas, el petroleo sobre el agua luce como una acuarela. ¿Es un riesgo apreciar belleza cuando quieres mostrar devastación?
Las imágenes funcionan precisamente por su misma disonancia. El ojo y el cerebro del observador, pueden apreciar la belleza, pero luego la mente cae en la cuenta que se trata de una imagen desagradable. Este conflicto congnitivo estimula nuestro interés. Si la imagen fuera la típica toma de la tala de un árbol o de pájaros manchados de petróleo, nos olvidaríamos de ellas de inmediato porque ya hemos visto ese tipo de escenas anteriormente. Es como más de lo mismo.

¿Has logrado el impacto que querías con tu arte?
La humanidad entera es buena reaccionando ante el peligro inmediato, pero su respuesta demora cuando se trata de problemas a largo plazo. La reacción ante el tema ambiental suele recaer en el segundo tipo: Nadie ve, huele o oye los problemas amorfos y complejos. Los individuos que han cambiado de comportamiento gracias a mi labor son muchos. Ellos asisten a mis exhibiciones, a mis ponencias y me alegra oírlos decir que mis palabras les han generado conciencia, ya sea apagando una luz, escogiendo mejores medios de transporte o cuando renuncian a comer carne. Eso es satisfactorio.


'Industrial Scars' se limita a Texas, Virginia y el Golfo de México. ¿Qué otros lugares del mundo elegirías para una segunda entrega?
Rusia y China están en mi lista, pero incolucran mucho presupuesto y una larga pre-producción, visas, apoyo logístico, etc. Es más, me he topado con lugares donde es imposible conseguir un permiso para volar, como Singapur. Pero no me desanimo. Tengo en mente -y en mi lista- trabajar en los desechos plásicos que flotan sobre el oceano, la fundición de aluminio al norte de Islandia, la perforación petrolífica en el Ártico y la explotación minera en Indonesia.

Me decías que visitaste Cusco...
Sí, pero fue en los 90. Fue un trabajo ajeno a 'Industrial Scars'. Mucho más social, donde fotografiaba a algunas comunidades e indígenas.