Vivimos en América Latina, donde el machismo es cosa de todos los días. Y aunque suene trillado, no es sólo un problema de los hombres, sino también de las mujeres que alimentan la visión del macho man. Así que si pensaron que el título iba dirigido a los lectores varones, pues no, también va para esa chica latina que no aceptan una pizca de sensiblería en los hombres.
1. Los hombres pueden dar de lactar
Si oíste en su momento que Alan García jugaba con sus mamas mientras danzaba algo hoy conocido como 'el baile del teteo', pues decir que el presidente tenía un par de tetas no estaba lejos de la realidad. Veamos. En en le reino animal, está documentado que el murciélago macho de la fruta de Dayak tiene ubres desarrollados y produce leche. Para sacar pecho por la humanidad, tenemos al hombre de la foto de arriba. Se trata de Ragnar Bengtsson, un sueco de 28 años, conocido en su país como 'Milkman' y cuyas tetillas son objeto de estudio en la universidad de Estocolmo. Es más, sendos estudiantes lo vieron como una prueba de la igualdad de género. Para algunos puede sonar a milagro, para otros aberración. En la literatura, Tolstoi cuenta como anécdota de un hombre que amamanta un bebé en Ana Karenina. En la historia, Alexander Von Humboldt, describe en sus crónicas a un brasileño que alimenta de pecho a su hijo pues su esposa estaba enferma. La medicina, por su parte, explica que se trataría de una anomalía llamada galactorrea, que no es más que la secreción espontánea de leche tanto en hombres como en mujeres.
2. Los hombres SÍ lloran por las mujeres
Pasemos pues a una de las secreciones más tiernas: El llanto. La lágrima ha inspirado a poetas como Bécquer, pero aún así, en el microcosmos del macho es mal vista. Cierta vez, en el colegio, a un compañero de corazón roto se le acercó un profesor para decirle que por una mujer no se llora; el chiquillo chilló aún más fuerte. A mi primo otro profesor también le dijo lo mismo; ahora es incapaz de mostrar sentimiento alguno. Tanta es la creencia de que un hombre que llora por una chica es menos hombre, que los llorenes en cuestión captados in fraganti dicen, ¡No, qué va! Se me metió una basurita al ojo. Pues bien, según reportó el The Telegraph en 2009, la Sociedad Alemana de Oftalmología decidió investigar quién lloraba más: ¿Los hombres o las mujeres? Descubrieron que la mujer llora al año entre 30 a 64 veces; y que el hombre apenas entre 6 a 17. Lo gracioso: las mujeres moquean ante situaciones que no pueden manejar o cuando recuerdan cosas del pasado. Por su parte, los hombres lloran cuando terminan con una chica o cuando sienten empatía por una. O sea, ya sea por perderla o por encontrarla, los hombres lloriquean sí o sí por una dama. Pero si esto te hace llorar de risa, aquí viene lo bueno: William Frey, un profesor de la universidad de Minnesota, asegura que las lagrimas ayudan a eliminar los químicos que producen estrés. Por otra parte, se dice que si los hombres son los que sufren más de ataques al corazón es justamente por no recurrir a la catarsis lacrimal. Ya saben, no le haga caso a Robert Smith con su Boys don't cry. En fin, este moquillento dato nos lleva al tercero...
3. Los hombres demoran en superar una ruptura
A ver, gran varón. Cierta noche sales a tonear, estás con tus patas del alma y con la incondicional cerveza en tu mano, una botella a la que puedes besar de vez en cuando. Estás allí para ligar, o sea, demostrales a tus camaradas que tu ex es cosa del pasado. Pero, oh merde, la susodicha, por culpa de alguna joda metafísica, está bailando en la misma disco y para colmo con su nueva pareja. Es muy probable que si ya le diste curso a la novena cerveza, trates de hacer un espectáculo, hacerte la víctima y decirle a tu ex cómo es posible que te haya olvidado tan rápido. Life's hard, man. Y así, quisiste ser el gilero de la noche y terminaste como un trapo. ¿Alguna explicación? Los científicos aún buscan respuestas y estudian que parte del cerebro masculino no asimila las rupturas (quizá, usamos el área más imaginativa y optimista), mientras que las mujeres la tienen clara: Cuando las cosas no funcionan, no funcionan. Los sociólogos también han puesto su grano de arena y aseguran que el estereotipo del 'hombre conquistador' invita a los varones a buscar un rápido reemplazo y al no hallarlo se frustran, se estresan y se deprimen. Puede incluso que los hombres sean más sensibles y las mujeres más cerebrales. Así que cuando una chica te diga que tú la quieres con el pene, mientras que ella lo hace con el corazón; refútale diciendo que tú eres puro corazón mientras ella es una calculadora y de las científicas.
4. Los hombres son recontra vanidosos
Cada día que pasa, esto es más evidente, pero igual lo recalcamos para que no se te olvide. El pelo en el pecho ha ido desapareciendo de a pocos, así que no te sorprendas si en algunos años tu hermano se rasura las piernas para lucirlas en la pichanga del día. Y ustedes dirán, eso de la vanidad aún no está de moda en nuetra brutal Sudamérica. Pero así como Beckham o Cristiano se untan gel en el cabello para verse fotógenicos cuando metan un gol; en estas tierras Julio César Uribe se tiñe las canas cada quince días porque ya llegó el HD. Así está la cosa. Para colmo, a fines del año pasado un estudio reveló que los hombres se demoran 81 minutos antes de salir (el ritual incluye bañarse, afeitarse, echarse el after shave, perfumarse, elegir la ropa, hacerse un peinado decente y al final recién vestirse), mientras que las mujeres sólo se toman 75 minutos para acicalarse. Y dirás entonces que la diferencia no es tan grande y que los varones hemos ganado apenas por un pelo, ¡Y claro! Fue ese pelo en el rostro lo que te hizo demorar. Es más, recientes investigaciones dicen que el hombre es más shopaholic que la mujer. Sí es así, ya pues, deja tu machismo de lado y create un blog de moda masculina.



Cricri... que buen post! jajajaja
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