Fui a ver 'The Artist', el día de su estreno en Lima, un poco apurado yo, porque quería comprobar su calidad antes de que llegase el oscarizado domingo y el veredicto de la Academia sea escuchado. Tenía en mi poder el DVD pirata de la mencionada producción. No obstante, por falta de tiempo no lo llegué a verlo. Es más, no era mi intención verla en casa, creo que había desembolsado un sol cincuenta por el disco y no me importaba pagar mi entrada al cine, sentirme como en los años 20 y comprobar si alguien en la sala se atrevía a hablar o a hacer ruido come-pop-corn en plena función. Además, ¿Habrá otra oportunidad de ver una película muda en una sala comercial? Creo que no, así que llegué al estreno y la película, no lo puedo negar, colmó mis expectativas. Cada gesto en esta cinta está bien puesto, y, lo más fabuloso, cada entrometido sonido extra está también bien distribuido. La película misma parece un viaje trepidante que deja sin aliento, y en el baile final, al oír la respiración cansada de George Valentin es como un regalo. He botado el DVD para que a nadie en mi casa se le ocurra verlo en un televisorcito. Qué vayan al cine, caracho.
Me enamoré de 'Midnight in Paris' en enero. Los primeros tres minutos de la película me parecen la introducción más estética y bien lograda que he visto en la pantalla grande en años. El jazz llamado 'Si tu vois ma mère' de Sidney Bechet que complementa esa seguidilla de tomas que tienen el mismo tiempo es demasiado propicio en su acompañamiento. Comparto entonces el intro de esta cinta que es un antídoto para cualquier nostálgico cuya melancolía ya es una enfermedad. Owen Wilson estuvo genial en esta película y la verdad que después de 'Midnight in Paris' voy a considerar más lo que haga.
'La invención de Hugo Cabret' es una película, que a diferencia de cualquier otra cinta de Scorsese, se puede disfrutar en familia. Su magia, radica en visualizarla en 3D, para que así los mecanismos del autómata y de los relojes de estación de trenes de Paris cobren -se podría decir -vida propia ante nuestros ojos. Es más, el mismo pequeño Hugo tiene una filosofía de vida volcada a los mecanismos perfectos. "Todos estamos acá por algo y si alguien falla, el mundo falla", parece decir en una escena. En otra, cuando sus propósitos de ayudar a George Méliès se ven saboteados (además de que esa acción lo llevaría a encontrar una nueva familia), lo vemos decir: "Esta es mi única oportunidad para encajar". 'Hugo' es tierna porque su protagonista se sabe un marginal y quiere vivir como un niño normal, aunque él haya filosofado mucho y se sienta más que un huérfano una mera pieza oxidada.

Este año, he visto quizá uno de los Oscar más justos. Se olvidaron al fin de premiar estupideces comerciales, más bien le dieron la espalda. La cámara ponchó brevemente a Steven Spielberg, pero me imagino que estaba asado porque a su 'Caballo de Guerra' no le dieron mucha importancia. Considero que el mundo en el que vivimos ahora no está para películas edulcorantes y melodramáticas como 'Caballo de Guerra', donde la acción infantil se torna épica y viceversa. Quizá por eso 'Hugo' es como un quiebre, pues muestra la visión de un niño desde el ángulo que Charles Dickens le hubiera dado. No pienso ver 'Caballo de Guerra', porque me imagino que es como 'Las aventuras de Tin Tin' combinado con 'La lista de Schindler'.
Doy gracias a Martin Scorsese por una amena cinta como 'Hugo' y gracias también por cortar las muecas labiales de Jude Law (el padre de 'Hugo' en el filme) cuando a su personaje se lo traga un incendio.
Agradezco a Woody Allen por entregarnos su hermoso homenaje a París, que es también un homenaje a la buena literatura. La verdad que el personaje de Gertrude Stein lo tendré en la memoria, aunque el prudente Allen haya evitado ahondar en sus noches lésbicas. Quiero imaginar que Allen se visionó la concepción de 'Midnight in Paris' cuando un periodista de preguntas trilladas lo atacó de esta manera: ¿Con qué personaje de la literatura le gustaría sentarse a tomar un café?. Me imagino también a Woody respondiendo: Déjame hacer una película para averiguarlo.
Para finalizar, agradezco a Michel Hazanavicius por su magistral 'The Artist'. Jean Dujardin nos ha enseñado que se le puede dar una personalidad compleja a un personaje sin recurrir al sonido.
Pienso que me agradan estos tres filmes porque cuentan la historia de tres personajes atrapados en el pasado y que logran salir de él. George Velentin: El actor silente que se niega a a hablar hasta que es rescatado. Hugo: El niño que cree que debe culminar la tarea que su padre muerto dejó incompleta. Y Gil Pender: El rubio que desea vivir en la edad de oro de París. Pero esas coincidencias, son otra historia.

Si en verdad quieres ver "la introducción más estética y bien lograda en la pantalla grande en años", tendrías que apreciar MELANCHOLIA, de Lar Von Trier. Midnight en París?? bffff
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(MORELLA)
Estimada lectora. Varios otros concuerdan conmigo. Pero, veré pues Melancholia, en pantalla grande y home theater como me recomendó una amiga llamada Viole
EliminarXD!!! (Errata: Lars Von Trier) Un bechitooo!
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